Asociación ¿Hablamos?

A comienzos del ao 2007 se puso en marcha el proyecto de Mediacin Penal en Zaragoza, de la mano de la Red Nacional de Mediacin y Pacificacin de Conflictos y el Consejo General del Poder Judicial. La experiencia se ha llevado a cabo durante estos aos en los siguientes juzgados de instruccin:

Mediacin penal judicial

  • Juzgado de Instruccin n 4 de Zaragoza. Jueza titular Soledad Alejandre. (2007 - hoy)
  • Juzgado de Primera Instancia e Instruccin de Calatayud n 2. Jueza titular Amaya Olivas. (2007 - 2009)
  • Juzgado de Instruccin n 3 de Zaragoza. Juez titular Alfonso Ballestn. (2009).
  • Juzgado de Instruccin n 9 de Zaragoza. Juez titular Emilio Pirla. (2010 - hoy)
  • Juzgado de Instruccin n 10 de Zaragoza. Jueza titular M Jos Bello. (2010 - hoy)
Mediacin penal comunitaria
  • Juzgado de Primera Instancia e Instruccin de Calatayud n1 y 2. (2010 - hoy)

El camino y los aprendizajes obtenidos en el camino de la mediacin penal son similares a los que hemos tenido en el mbito de la mediacin penitenciaria. A comienzos del ao 2007 se puso en marcha el proyecto de Mediacin Penal en Zaragoza. El proyecto se inici de la mano de dos juezas estupendas que dieron su s comprometido con esta experiencia y con una confianza ciega en la Asociacin hablamos?. Ellas son Soledad Alejandre, del Juzgado de Instruccin n 4 de Zaragoza y Amaya Olivas del Juzgado de Primera Instancia e Instruccin n 2 de Calatayud. En estos momentos seguimos llevando a cabo la experiencia penal en la fase de instruccin y en cinco juzgados:

  • Juzgado de Instruccin n 4, 9 y 10 de Zaragoza.
  • Juzgados de Primera Instancia e Instruccin de Calatayud.

Hemos avanzado cualitativamente en este mbito por cuanto si bien empezamos con un modelo de mediacin penal judicial, es decir que es la jueza o juez el que decide los casos susceptibles de mediacin penal, en base al catlogo de delitos y faltas consensuado con hablamos?, en la actualidad y en la comarca de Calatayud hemos iniciado un nuevo modelo: el modelo de mediacin penal comunitaria. Este modelo es el propio de la asociacin hablamos? y permite que cualquier persona pueda solicitar someter su caso a mediacin penal. Es un modelo muy parecido al que desarrolla la Asociacin Apoyo en Madrid y en el que desde hace tiempo se mira la Asociacin hablamos? y al que aspiramos a extender a toda la Comunidad Autnoma de Aragn algn da.

Se trata por tanto de un aprendizaje muy interesante que nos pone en la senda de poder extender esta herramienta de Justicia Restaurativa a toda la ciudadana. Estamos convencidos, as nos lo demuestra nuestra experiencia, que el dilogo, la palabra en fase de instruccin, cuando el conflicto est reciente todava y el ndice de judicializacin del mismo es prcticamente nulo, tiene una fuerza impresionante. Hemos sido testigos de cmo los conflictos ms violentos encuentran un camino de reparacin cuando las personas encuentran en la palabra la herramienta para canalizar sus emociones y sus necesidades. Y por eso, y en concreto en el caso de la Comarca de Calatayud, una vez que la experiencia de mediacin penal en el modelo judicial no ha podido continuar por el cambio de destino de Amaya Olivas, lo hemos considerado ms que una amenaza una oportunidad para poder lanzar un modelo de mediacin penal comunitaria. Este modelo ha supuesto hablar todo lo necesario con la Fiscala, Judicatura y Abogaca de la comarca, de las que hemos obtenido una estupenda respuesta para su implantacin. Una vez ms el dilogo, en esta ocasin con todos los operadores jurdicos, y la confianza generada por la validez del modelo de mediacin penal, nos han llevado a entre todos y todas construir un modelo de mediacin penal comunitaria adaptado a un entorno tan prximo y cercano como el de Calatayud.

En este sentido tambin a lo largo de los aos hemos ido consolidando nuestro propio modelo de desempeo de la mediacin penal. Frente al riesgo de poder dirigir las mediaciones hacia la bsqueda de acuerdos que tengan sus correspondientes efectos penalgicos, nosotros nos movemos precisamente en la lnea ms opuesta a esta orientacin en la mediacin penal. Desde un punto de vista doctrinal digamos que nos alejamos plenamente del modelo de la Escuela de Harvard de Ury y Fisher basado en su libro "Obtenga el s" -y sus diversas manifestaciones y rplicas- por el cual siempre hay un espacio para el acuerdo entre las partes, se trata tan slo de encontrar los intereses comunes siempre existentes. Y por el contrario nos movemos mucho ms en la lnea de transformacin de la escuela de Folger y Bush, expresada en su libro "La promesa de la Mediacin" en el que bsicamente la mediacin tiene que lograr dos objetivos, una vez ms pedaggicos (como ya hablamos ms arriba) y de responsabilidad colectiva y ciudadana (propios de la Justicia Restaurativa). Estos dos objetivos son, en primer lugar el reconocimiento de la otra parte como ser humano, es decir el pasar de hablar de la vctima o del infractor como una cosa que ni siente ni padece (uno para minimizar el dao "pero si slo le arranqu el bolso", y otro para cosificar la existencia de una persona "quien hace eso no es persona, que se pudra en la crcel, yo con alimaas as no me trato") para pasar a tratarles como seres humanos con toda su existencia. Y en este punto nosotros hemos descubierto un camino interior apasionante que las personas recorren, meditadamente, a veces con mucha dureza y dolor, pero que finalmente lleva a la posibilidad de entablar un dilogo real y humano. No son ni una ni dos ni tres las veces que en los encuentros individuales con la vctima o infractor les hemos acompaado en este camino interior dejando que tras varias sesiones las personas por fin "descosifiquen" al otro para reconocerle como ser humano, con sus errores y aciertos, y como principio necesario e indispensable para poder hacer de la palabra herramienta de transformacin veraz. Sin ese reconocimiento de la otra parte como ser humano no es posible entablar ningn dilogo.

El segundo objetivo es la transformacin, que Folger y Bush nos plantean casi con un desprecio u olvido por el resultado final, entendido en clave de acuerdo. Lo que importa no es el acuerdo, sino que lo que importa es que estas dos personas lleguen o no al acuerdo, nunca volvern a ser las mismas porque el camino recorrido les sita en un punto que es diferente, humanamente, de cuando empezaron. Cuntas veces nos hemos encontrado con vctimas que quieren pero no pueden entregar el perdn porque vitalmente no estn preparadas, porque en sus mochilas personales hay aprendizajes muy arraigados que chocan con el perdn, o porque slo el tiempo, con los mimbres de la palabra ahora descubierta como puente hacia un futuro, permitirn encontrar ese camino del perdn. Y cuntas veces los infractores se descubren como incapaces para pedir un perdn que estaban dispuestos a solicitar pero que al descubrir el verdadero dao moral causado se derrumban porque nunca imaginaron causar un dao de tal envergadura con un simple robo, forcejeo, insulto.... Sin duda las vidas de las personas cambian con la mediacin, con el dilogo, con la fuerza de la palabra. Y ese es el verdadero efecto transformador, el efecto generoso que la mediacin, el dilogo, la palabra tiene con las personas en particular y con la sociedad en general. Ese proceso de transformacin nos hace madurar como seres humanos y como sociedad. Soledad Alejandre nuestra jueza del n 4 siempre pone el ejemplo que en las faltas en las que la Asociacin hablamos? hemos mediado y que por lo que sea no se ha llegado a un acuerdo de reparacin, en ninguna, repito, en ninguna de ellas las partes han acudido al juicio de faltas, tenindose que sobreseer por falta de pruebas. Qu cosa tan maravillosa ha sucedido entonces para que dos personas que llegada la fase de encuentro no llegan a un acuerdo pero llegado el momento del juicio renuncian a acudir?. Nuestra interpretacin es que ha habido una transformacin en esas personas, que quizs no pudieron encontrar su espacio comn de encuentro, ese acuerdo tangible, pero que ambas, habiendo hablado entre ellas, descubrieron que quizs penalizar sus conductas no tena mucho sentido, una vez que se reconocieron con capacidad para hablar entre s. Sin duda la fuerza de la palabra....

En el mbito de la mediacin penal tambin tenemos que destacar la generosidad y valenta de los operadores jurdicos de nuestra Comunidad. Los reiterados encuentros tanto con Fiscala, como con la Abogaca y especialmente con los jueces y magistrados, as como un reporte al menos anual a todos y todas ellos de forma conjunta hacen que este camino no sea exclusivamente de la Asociacin hablamos? sino tambin de la sociedad en su conjunto. La colaboracin y apoyo de la Direccin General de Administracin de Justicia del Gobierno de Aragn est resultando tambin estratgica en este sentido.

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